Destino, esa puta realidad

Quería desvincularme de la normalidad de los seres humanos y mi esfuerzo no sirvió para apartarme de ellos. Cometo los mismos errores una y otra vez y eso me hace sentir tan humana como miserable. Las lágrimas que derramé y la impotencia que sentí no sirvieron para no volver a sufrir por algo que dejé atrás. Mis lamentos en noches improductivas, mis juramentos de nunca más, mi retroceso hacia la desconfianza, se olvidan cuando un estúpido calor acaricia el corazón. Lo estrujaría entre mis manos, lo haría desaparecer y lo reemplazaría por uno de metal, frío, firme e inquebrantable. Pero no puedo dejar de sentir, no sé vivir sin perderme, no entiendo los días cuando la cabeza piensa tanto y tan mal. Quiero convertirme en un ser salvaje, que la gente pase por mi vida sin pretender nada, que no quieran mi huella en sus recuerdos, que no jueguen a quererme, que las despedidas sean mi triunfo. Quiero aprender de una puta vez que no se puede alcanzar la plenitud, que el estado de felicidad solo es una subida hacia la inconsciencia para que cuando estés arriba y abras los ojos, desees caer al vacío sin alas y no volver a elevarte. Te prometerás que no volverás a cegarte de esa manera, y sin embargo la venda cubrirá de nuevo unos ojos y un corazón que han sido adoctrinados para no ver, para dejarse engañar y creer que la hoguera arderá siempre.

Me cuesta entender el destino, sólo es eso.

Anuncios

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s